
Cómo resolvemos el problema de los baños “congelados”
A nadie le gusta salir de la ducha o vestirse en un cuarto de baño que parece un congelador. Es algo realmente incómodo.
La mayoría de los calentadores intentan calentar el aire, pero eso lleva mucho tiempo. Nosotros hacemos las cosas de manera diferente: utilizamos tecnología de ondas infrarrojas de corta longitud de onda. En lugar de luchar contra el aire, estos dispositivos envían energía directamente hacia usted o hacia las superficies a su alrededor, mediante radiación electromagnética.
El resultado? Siente el calor en su piel en cuestión de segundos. Sin esperas. Sin frío.
El secreto: cómo funciona realmente
Construimos estos dispositivos para que sean extremadamente eficaces. Dentro de ellos hay un filamento de tungsteno ubicado dentro de un tubo de cuarzo de alta pureza. Tan pronto como se enciende el interruptor y la corriente llega al filamento, este se calienta lo suficiente como para emitir radiación en una longitud de onda específica (entre 0,76 y 2,5 μm).
Lo interesante es que la piel humana y las baldosas del baño son muy eficaces para absorber este tipo de energía. No es necesario esperar a que toda la habitación alcance una temperatura determinada; simplemente se siente un calor inmediato en cuanto uno se acerca al dispositivo.
Elegir las partes adecuadas
El tubo de cuarzo es crucial. Si se utiliza vidrio barato, se romperá en cuanto se caliente y enfríe. Utilizamos cuarzo de alta calidad para que los dispositivos puedan soportar esos cambios de temperatura sin romperse.
Cuando instalamos estos dispositivos detrás de espejos, añadimos reflectores especiales. Estos reflejan el calor hacia la persona, evitando que el vidrio del espejo se caliente demasiado. De esta manera, el usuario permanece cómodo.
En cuanto al cableado, nos mantenemos simples: utilizamos conectores estándar como R7 o Sk15. Son robustos, se mantienen en su lugar y no se vuelven inestables con el tiempo.
Algunas cosas a tener en cuenta
Las lámparas de alta potencia son muy potentes, pero también pueden ser dañinas. Es necesario asegurarse de que el cableado y los interruptores puedan soportar ese aumento repentino de energía cuando las luces se encienden.
También hay que tener cuidado con la ubicación de los dispositivos. Si se colocan demasiados en un espacio pequeño, el lugar se calentará demasiado rápidamente. Para evitar que las personas se sientan incómodas, generalmente agregamos un temporizador o un termostato.
La forma más inteligente de hacerlo es utilizar sensores. De esa manera, el calor solo se activa cuando realmente hay alguien allí. Es eficiente y mantiene la experiencia cómoda.